La forma

Nos levantaron a arrastres y nos llevaron al centro. La euforia era total… A las personas en el lugar no les importaba quienes éramos; alguna ni habían notado nuestra presencia, y eso era encantador.

KÉLOVA OILS

Manuel Velasco

6/9/20262 min read

grayscale photo of woman inside car
grayscale photo of woman inside car

La música sonaba fuerte y las luces danzaban entre los bailarines de la pista. Irina estaba encantada. Sentada en el borde del sillón. Tenía las piernas juntas, las manos en sus rodillas y con una pequeña sonrisa miraba a su alrededor. Quería salir a bailar, pero como muchas otras cosas, esto no es algo que te permitas en los códigos de la gente “adinerada”.

Papá no era un hombre anticuado, y tampoco seguíamos los protocolos de la aristocracia, pero con el estatus de la familia, era muy difícil ir a una disco, conocer a alguien, salir a bailar y amanecer en un hotel de mala muerte. Era logísticamente imposible. El exnovio de Irina era un viejo amigo de la secundaria que vivió un par de años en EE. UU. y regresó. Duraron tres años y terminaron por infidelidad. Ciertamente, el círculo social nuestro está muy regulado por las familias, los negocios y poco más. Por ello, jamás ni Irina ni yo, habíamos estado en un sitio como este.

-¡Vamos al centro a bailar! Gritaron las amigas.

Nos levantaron a arrastres y nos llevaron al centro. La euforia era total… A las personas en el lugar no les importaba quiénes éramos; algunas ni habían notado nuestra presencia, y eso era encantador. Los guardaespaldas vigilaban de lejos la mesa con nuestras cosas y sostenían una cerveza que la amiga de Irina había dejado caer.

Yo bailaba torpemente y con miedo. No porque no supiera bailar, sino por pena. Además, yo no estaba bebiendo; no tenía la euforia en el cielo. Irina bailaba despreocupada, gritaba con las amigas y por un momento, sentí que simplemente estaba ocultando su tristeza. La tristeza de una traición. Sentí un poco de lástima por ella, un poco de pena.

La ruptura de Irina llegó en el peor momento. Mamá fue diagnosticada con cáncer, y aun cuando todo estaba controlado, fue un duro momento para la familia. Endrick quería un espacio, pero Irina le pidió que la acompañara en ese momento y que después hablarían de su relación. Varias noches, mientras mamá se hacía su tratamiento, Endrick estuvo ahí. Acompañó a Iriana hasta altas horas de la noche y se aseguró de que volviéramos a casa todos tranquilos. Acompañó a Irina en cada una de las terapias de familia que tuvimos para sobrellevar esa situación. Definitivamente fue un apoyo enorme para la familia. Acompañó a nuestro padre e incluso ayudó en algunas decisiones operativas sin nada a cambio. No había nada que recriminar. Endrick fue impoluto.

El día que a mamá le confirmaron que ya no tenía ningún cuerpo maligno, se organizó un homenaje para celebrarlo. Fue un jueves en el salón principal. Se sirvió la comida preferida de ella, y en la mesa había al menos 20 personas. Todo muy íntimo. Endrick recibió un mensaje y, para su mala fortuna, Irina lo vio. Era algo vulgar como “ya quiero que estés en la cama”. Ahí terminó todo. Lo triste de estas cosas es que no es como en las películas. Cualquiera se hubiera imaginado una escena donde hay un numerito, mi hermana llora y la fiesta se acaba, pero así no funciona en los protocolos. La noche pasó como si nada y al final, a la hora de irse, Irina y Endrick lo hablaron en una habitación. No pasó nada más. Tal vez lo único triste de vivir nuestra vida es que siempre se antepone la forma sobre la situación.

Contacto

Escríbeme para compartir tus opiniones

+52 5527451517

© 2025. All rights reserved.